The Hurt Locker, la triunfadora de los Oscar

Marzo 10th, 2010 by Blanca Esteban

En Tierra Hostil es una película que ha roto barreras. En el duelo por la estatuilla dorada se enfrentaba con muchos grandes, pero ha salido victoriosa sin esperarlo, con 6 de los 9 Oscar a los que estaba nominada.

En el cine no hay una regla de oro para que las películas triunfen, y En Tierra Hostil es un buen ejemplo de ello. Su directora, Kathryn Bigelow, inmersa en otro proyecto, no estaba muy convencida de dirigir esta película, y fue precisamente su ex marido James Cameron quien le convención para ello. No sabemos si se arrepiente ahora que esta pequeña producción ha dejado sin premio a su película más ambiciosa.

Superando obstáculos

La primera barrera ha sido repetida hasta la saciedad: Kathryn Bigelow es la primera mujer que consigue alzarse con el premio a la mejor dirección. Ya lo decía Barbra Streisand, encargada de entregar el Oscar: “ Por fin llegó el día”.

Y es que antes que ella sólo ha habido cuatro mujeres candidatas al Oscar a la mejor dirección, algo que en los 82 años de historia de los premios no parece mucho. Las afortunadas han sido Lina Wertmuller por Seven Beauties en 1976, Jane Campion por El piano en 1993, y Sophia Coppola por Lost in Translation en 2003.

Pero también hay que tener en cuenta los números. En Tierra Hostil ha sido el film ganador del Oscar a Mejor Película más barato, no llega a los 10 millones de euros, y también el que menos ha recaudado en taquilla, en todo el mundo se queda en la cifra de los 15 millones de euros. Si la comparamos con su principal competidora, Avatar, que costó casi 400 millones de euros y ha recaudado más de 2200 millones, convirtiéndose en la película más taquillera de la historia, la cifra parece ridícula.

Por último, cabe destacar que En Tierra Hostil es la primera película bélica que gana el Oscar en esta categoría desde 1986, cuando se hizo con el galardón Platoon. Esto hace pensar que la Academia ha superado su miedo a premiar películas que hablen de temas tan controvertidos como la guerra de Irak.

El día a día de los artificieros

En Tierra Hostil trata de ponernos casi literalmente en la piel de una brigada de artificieros en Irak pasando por varios momentos de su vida diaria, y lo hace con actores prácticamente desconocidos.

Sus miedos, sus choques personales y cómo dependen únicamente de ellos mismos y sus compañeros es la forma que tiene Bigelow de contarnos esta realidad. Nadie es de fiar en un país extraño, cualquier cosa puede estallar en cualquier momento y una bala puede atravesarte sin saber de dónde ha venido.

Técnicamente introduce elementos que no estamos acostumbrados a ver en una película de género bélico. Rodada con un estilo de falso documental, los zoom nos acercan a la acción como un soldado más, y la utilización de la cámara lenta en las secuencias de acción eleva la tensión, para hacernos ver, que en el fondo, somos seres humanos (y el ser humano tiene un límite) en un escenario que no comprendemos del todo.

Celda 211 o cómo triunfar

Febrero 24th, 2010 by Blanca Esteban

¿Serías capaz de hacerte pasar por un delincuente para sobrevivir?

Con esta premisa parte Celda 211, la última película de Daniel Monzón. Ya ha triunfado en los Goya, con 8 cabezones en el bolsillo. Partía como favorita, pero de estas cosas no te puedes fiar, y menos si tienes a Amenábar detrás con una superproducción.

Sin embargo, esta vez las previsiones no fallaron, y Ágora se quedó con los premios técnicos, mientras que los principales galardones artísticos fueron a parar a manos del equipo de Celda.

Malamadre manda

Un thriller carcelario que no cae en los tópicos. Los policías son los malos y los reclusos te terminan cayendo simpáticos. Incluso la transformación de Juan, alias “Calzones”, te parece natural. ¿Cómo podía haber actuado de otra manera? Sin embargo, en ocasiones el espectador no llega a empatizar con él. Y quizá sea porque el papel de su novia embarazada es el previsible desencadenante de una historia donde todos se rinden a Malamadre.

Porque cada vez que Luis Tosar abre la boca, la película sube en calidad. La caracterización es magnífica, destacando por encima de todo la flexibilidad vocal que impregna al personaje. Es su seña de identidad y no se desprende ella en ningún momento. Tal y como dijo Tosar en la gala de los Goya, los actores lo hacen mejor cuando tienen grandes personajes; y Malamadre es grande, sin fisuras.

Personajes e historias secundarios

Lo secundario no es malo, y si no que se lo digan a esta película. Hablando de personajes nos encontramos con un Antonio Resines alejado de sus registros más habituales. Un policía violento y sin escrúpulos, metáfora de la corrupción del poder. Y Carlos Bardem, que nos sorprende con un papel de traficante colombiano, es paciente, espera su momento y aparece cuando tiene que hacerlo, aunque sabes que siempre está ahí. A pesar de estar los dos nominados a mejor actor de reparto, el galardón recayó en Raúl Arévalo por su papel en “Gordos”, una de las sorpresas de la noche.

Como historia, dejando de lado el motín, nos tenemos que fijar en la crítica política. Los presos de ETA se convierten en la gran preocupación de los gobernantes, por encima de la seguridad de cualquiera. Y todos lo saben, por eso se convierten en el elemento de negociación de los presos: saben que ellos no tienen valor, pero un preso de ETA son palabras mayores para los que mandan

4 meses, 3 semanas y 2 días: la otra cara del terror

Febrero 12th, 2010 by Blanca Esteban

Cuando pensamos en cine de terror se nos viene a la cabeza el sótano oscuro, el pasillo sin fin o el asesino detrás de la puerta. Pero eso no es terror, es miedo puntual. El terror es una forma de vivir, una angustia que domina el día a día. Sin embargo, a veces es también el impulso necesario para empujarte a hacer las cosas más difíciles.

Eso es ‘4 meses, 3 semanas y 2 días’, una película del director Cristian Mungiu (Rumanía), ganadora en 2007 de la Palma de Oro en el Festival de Cannes; y de los premios a Mejor Película y Mejor Director de la Academia del Cine Europeo.

Detrás de la dictadura

En los últimos días del régimen de Ceaucescu en Rumania, Otilia y Gabita son dos jóvenes amigas, estudiantes que viven en un residencia y que traman algún tipo de plan, algo de lo que no se pueden enterar ni las personas más cercanas. Eso es todo lo que sabemos durante la primera media hora de película. Bueno, eso y que el miedo se refleja en los ojos de las protagonistas en todo momento.

Así, el espectador se mete en la historia pensando qué les pasará a estas dos jóvenes cuando la terrible (no tanto por la situación, sino por las circunstancias) verdad le golpea: Gabita está embarazada y ha contratado a un tipo para que le practique un aborto ilegal y que resulta ser un hipócrita que se aprovecha de las situaciones extremas de las mujeres.

El silencio como personaje

El tema del aborto, habitualmente tratado desde un punto de vista social, se nos cuenta en menos de 24 horas de una historia muy personal; a través de Otilia, la amiga, lo que hace al espectador aún más partícipe, casi con una silla propia en la habitación del hotel donde observar en silencio. Sí, en silencio.

Porque si los diálogos son escasos, es porque hay cosas que no se quieren decir y cosas que no se pueden. Lo que nos queda entonces son las acciones, esas que decía que el miedo nos empuja a hacer. Y es Anamaria Marinca en su papel de Otilia la que lleva el peso de esas acciones; que incluso sin el apoyo de la música consigue elevar la tensión hasta el punto de hacerla tuya.

La técnica de Mungiu

La cámara se convierte en el elemento más importante: no mira cuando no quiere ver, porque sabe que los fuera de campo dan más miedo que lo que la pantalla muestra; en los momentos de mayor tensión se queda quieta, estática, como sin saber que hacer, para mostrar cómo te puedes sentir sola aunque estés rodeada de gente; y se mueve en los momentos en los que Otilia necesita moverse, acompañándola para conseguir su objetivo.

A pesar de lo duro de la historia Mungiu no incluye una moralina que te haga salir del cine sintiéndote culpable. No se pronuncia ni a favor ni en contra de un tema que se muestra tan propicio para ello. Porque como ellas dicen de una forma tan sencilla como dura y resumiendo el espíritu de la película: mejor no volver a hablar de eso.

Desayuno con Audrey Hepburn

Diciembre 21st, 2009 by Covadonga

En numerosas ocasiones, especialmente en los últimos meses, se ha comparado a Penélope Cruz con una de las divas del cine: Audrey Hepburn. Su estilo y su glamour sin embargo, no tienen imitación posible y los recuerdos que provoca cada uno de los fotogramas en los que ha aparecido su cara por mucho que nos guste Penélope jamás tendrán comparación.

Por eso hoy queremos recordar a esa actriz de aspecto frágil y la fuerza de un elefante ante la cámara. Uno de sus clásicos: “Desayuno con diamantes”

La primera imagen y que se nos quedará grabada para los restos, es la de una mujer delgada y elegante vestida con un traje de Givenchy que baja de un taxi con un croissant y un café en la mano, para pararse frente al escaparate de Tiffany´s en Nueva York.

Búsqueda incesante de la felicidad

A partir de ese momento comenzamos a conocer la historia de Holly Golightly (que es el nombre de la mujer que interpreta Audrey Hepburn) una criatura desenfadada que se mueve radiantemente de fiesta en fiesta.

Sin embargo ese ritmo de vida será puesto en tela de juicio por su nuevo vecino, un atractivo escritor Paul Varjak (interpretado por George Peppard), de quien no podrá evitar acabar enamorándose.

Una comedia romántica que tiene su origen y adaptación en la popular novela de Truman Capote “Breakfast in Tiffany’s”, la cual se mueve alrededor de dos personajes inadaptados, cada uno a su manera y atrapados por el falso ambiente en el que se ven inmersos y que se produce en el interior de la Gran Manzana, descrito con tacto sofisticado, elegante y reflexivo por Blake Edwards en una de las que se considera como una de sus películas más memorables, especialmente en sus rasgos más sentimentales, agrandados por la excelente partitura de Henry Mancini y el impresionante tema que se convierte en uno más de los personajes “Moon River”, co-escrita por Mancini y Johnny Mercer.

Belleza y glamour

Lo más importante de esta película, además de su ácida crítica a la alta sociedad neoyorquina, es la representación de la figura de la “alegre” Holly, superficial y frívola pero a la vez amarga en su pertinaz búsqueda de la felicidad completa, irreprochablemente interpretada por Audrey Hepburn, quien fue vestida de inmejorable forma por la firma Givenchy.

En la película también aparece Mickey Rooney como el irascible vecino japonés al que la joven Holly consigue sacar de sus casillas en más de una ocasión. Un clásico del cine que habla de un tema que sigue siendo actual, pero que además muestra una belleza y un tratamiento como pocas.