Escrito por Gonzalo Martinez / 6 de mayo de 2011

Payaso aburrido

Hace un par de entradas teorizaba vagamente sobre el principal motivo por el cual Pa Negre, la película dirigida por Agustí Villaronga, obtuvo la friolera de 9 premios en la última gala de los Goya.
A día de hoy creo estar casi seguro de cual fue el motivo: falta de competencia. Ninguna de las otras películas que competían con Pa Negre en las principales categorías, sobre todo en la de mejor película, se encontraban en disposición real de poder plantarle cara y arrebatarle el premio. Hoy vamos a hablar de una de esas películas, la que quizá sea la gran derrotada: Balada Triste de Trompeta.

Lección aburrida

La película del, por entonces, director de la Academia de Cine Álex de la Iglesia cuenta la historia de un circo ambulante en el periodo de la Guerra Civil. Javier (Carlos Areces) es un joven que quiere ser payaso para seguir el legado familiar tras la muerte de su padre a manos de los franquistas. En busca de trabajo, va a parar a un circo donde el que manda es Sergio (Antonio de la Torre), un payaso bebedor y con la mano suelta que se convierte en su compañero de espectáculo. Todo irá bien hasta que la bella Natalia (Carolina Bang), novia de Sergio, entre en escena para enamorar a Javier.
La película tiene dos partes claramente diferenciadas: una primera, que equivale a los 40 primeros minutos, donde consigue entretener al espectador; y una segunda, equivalente al resto de metraje, donde Balada Triste de Trompeta se convierte en un cúmulo de sinsentidos.
Ni la espectacular actuación de Antonio de la Torre salva a esta soporífera producción, en la que la violencia injustificada se presenta como necesaria y los personajes pierden todo su efecto debido a pobres giros de guión.

Señor Presidente

La verdad me da lástima ser tan duro con esta película, más si tenemos en cuenta la extraordinaria labor de Álex como presidente de la Academia, culminada con ese memorable discurso en la ceremonia de los Goya en el que dejó bien claro que Internet es el aquí y ahora, por mucho que a algunos les duela.
Lamentablemente, Balada Triste de Trompeta no será la película que convierta a Álex de la Iglesia en el punta de lanza de nuestro cine, pero sin duda servirá para recordar una etapa en la que dejó bien claro que son muchos los que prefieren mirar a otro lado mientras él pone los puntos sobre las ies.