Escrito por Gonzalo Martinez / 7 de marzo de 2011

Grecia existe

He de reconocer que no soy un gran aficionado a ir al cine (qué curioso empezar así una entrada en un blog de una página dedicada al séptimo arte ¿no?). No me gusta seguir la cronología de las películas estrenadas cada año, y tampoco tengo esa urgencia personal de ver los estrenos antes que nadie. Considero que hay mucho cine antiguo que ver y, si nuestra ministra González Sinde y su ley me lo permiten, seguiré disfrutando de él desde casa.

Una joya escondida

No me apetece ir al cine porque hace ya mucho tiempo que no salgo de la sala con la sensación de haber hecho una buena inversión al comprar la entrada de una película. Mis sensaciones son más bien todo lo contrario; en el mejor de los casos salgo como he entrado y en el peor me acerco a la taquilla dispuesto a pedir que me devuelvan el dinero (otra cosa es que lo haga).
Pero, muy de vez en cuando, das con perlas que merecen la pena pagar por ver. Ese es el caso de Canino (Yorgos Lanthimos, 2009, Grecia), película que habla de una familia en la que el padre ha inventado una realidad ficticia sobre el mundo exterior que le sirve para tener a sus tres hijos encerrados dentro de casa. Aquí no hay efectos especiales, ni actores de renombre, ni siquiera un presupuesto boyante. Aquí lo que hay es una película basada en un guión original y contada de una manera perfecta de principio a fin.

Reinventando conceptos

La cinta no es fácil de ver; de hecho, ha sido duramente criticada por unos y alabada por otros debido a la crudeza de según que escenas (la mayoría de violencia explícita) y por la actuación de sus protagonistas (en ocasiones demasiado robóticas). Pero por encima de todo eso lo que destaca es una película que podría haber firmado el mismísimo Michael Haneke (Funny Games es la hermana mayor de esta película) y que coloca a Grecia dentro del mapa europeo en lo que a cine se refiere.
En el siglo XXI es evidente reconocer que James Cameron y su Avatar sirvieron para reinventar el negocio del cine, pero la reinvención del cine como tal corre a cargo de gente como Yorgos Lanthimos y a películas como Canino. Si no me creen les reto a que lo comprueben, el propio Michael Haneke les diría lo mismo