Cuando hablamos de modas, ni algo tan puro y ecléctico como el cine está exento de sufrirlas. Parece que, desde hace algunos meses, asistimos al estreno asiduo de películas caracterizadas por el desdoblamiento en la pantalla entre la mente del personaje y su realidad. Películas como Shutter Island, Origen o de la que vamos a hablaros, Código Fuente, convierten la fantasía en vivencia y hacen que el espectador se involucre mucho más en lo que ve.
Mente participativa
La existencia de este tipo de películas no es algo de ahora. Dziga Vertov, uno de los exponentes del cine no narrativo, apelaba a la necesidad de convertir al espectador en parte activa de la obra mediante su participación en la misma. Despertar del letargo al que observa parecía misión imposible para él, pero ahora con los avances tecnológicos es más fácil.
Código Fuente cuenta la historia de un proyecto militar a través del cual el soldado Colter Stevens (Jake Gyllenhaal) aparece en un tren en el que en ocho minutos estallará la primera de una serie de bombas que sembrarán el caos en la ciudad de Chicago. Durante ese tiempo, la misión de Colter es encontrar al terrorista antes de que el dispositivo explote y mate a todos los pasajeros. Si tras este minutaje no ha logrado su objetivo, el tren explotará y él volverá a la realidad matriz desde la cual se carga el código fuente para volver a intentarlo.
Producto de la patria
Los tecnicismos utilizados no son florituras empleadas para mostrar mis habilidades léxicas (quizá esto sí), sino que es la única manera de explicar el argumento sin simplificarlo demasiado. La cinta me recuerda en ocasiones a En el punto de mira, película que narra un atentado al presidente de Estados Unidos en la Plaza Mayor de Salamanca contado desde diferentes puntos de vista: el del presidente, el del terrorista, el del los agentes de seguridad… La gran diferencia es que donde esta película naufragó, Código Fuente se hace grande.
La figura de Duncan Jones como realizador (el creador de Moon e hijo de David Bowie), servirá para atraer la atención de todo el público indie que se verá decepcionado al descubrir que Código Fuente es una película de acción trepidante al más puro estilo americano (con final patriótico incluido). Una película que introduce al director en el circuito mainstream haciéndole, quizá, perder algo de su encanto independiente pero granjeándole una buena saca de dinero.

[...] a los tratos que establece con los delincuentes. Si por algo se caracteriza The Shield, es por proporcionar a sus espectadores toneladas de acción en cada episodio. Esta serie me parece un ejemplo perfecto para explicar a los alumnos de guión de [...]