Sweet Sixteen es una delicia. Siento ser tan poco objetivo en la entrada que le dedicamos a esta película, pero es exactamente así como lo siento. Pocas veces he tenido el placer de ver un relato tan cruel y desgarrador sobre el amor que pueden sentir dos personas. Olvidaos de ver una película ñoña, los sentimientos que los personajes se procesan en esta historia son tan puros que duelen.
Futuro incierto
La película cuenta la historia de Liam (Martin Compston), un joven adolescente irlandés que vive con su abuelo y el novio de su madre mientras esta cumple condena en prisión. La relación con sus familiares no es del todo fácil excepto con su hermana, la cual se mantiene alejada del resto de su familia para formar la suya propia. Durante la estancia de su madre en la cárcel, Liam empieza a vender heroína para lograr la mayor cantidad de dinero posible que les garantice un futuro alejados de la vida que, hasta entonces, llevaban. El problema es que, a veces, el dinero no es suficiente.
La película dirigida por Ken Loach es todo un ejemplo de cómo una gran historia es suficiente para lograr una gran película. Sin hacer nada del otro mundo, consigue enganchar al espectador desde el inicio de la cinta, logrando empatizar con el personaje de Liam y que su historia sea así mucho más desgarradora. Las localizaciones de la Irlanda de cielos negros y verdes pastos sirve para imprimir aún más angustia en la, ya de por sí, desesperada carrera de Liam por escapar de ahí.
Algo especial
La estructuración de la película ha sido elaborada para alcanzar el clímax; es decir, todos los acontecimientos que le van sucediendo a nuestro protagonista llevan a una desembocadura que coincide con el momento climático de la historia. Y creerme, es un momento que cuesta olvidar. No me gustaría crear falsas expectativas entre vosotros, ya que yo soy el primero en ir a ver una película de la cual me han hablado muy bien y salir con ganas de decirle a mi amigo que se meta sus consejos por donde le quepan. Pero con Sweet Sixteen es distinto, esta película es especial.
Siempre hemos oído que una madre sería capaz de hacer cualquier cosa por sus hijos. Tras ver esta película, sabemos que un hijo también es capaz de hacer lo que sea por su madre.

[...] serie cuenta la historia de tres familias relacionadas entre sí por parentesco. La primera de ellas está formada por el patriarca Jay Pritchett (Edward O´Neill), su mujer [...]