Todos sentimos una curiosidad innata por saber cómo se generan las grandes ideas; los hechos que cambian a la sociedad y el modo en que las masas tienen para relacionarse entre sí. De eso se trata el mundo: de comunicación.
Chapeau
Por eso nos interesa la Red Social, la película que Sony Pictures y David Fincher (El club de la lucha, Se7en) nos presentaron la semana pasada en Madrid, y que nos cuenta cómo y en qué circunstancias se creó Facebook, la red social más grande del mundo; y cómo, su creador, Mark Zuckerberg, es el billonario más joven de todo el planeta. Esa curiosidad por saber lo que realmente ocurrió, por entender los entresijos de la modernidad, es el motor del bombazo de taquilla que la película consiguió en el nuevo continente. 23 millones de personas en el primer fin de semana acudieron a morir de celos al cine. Apenas nada.
Lo primero que haré – porque así lo considero necesario y es lo que el cuerpo me pide – será quitarme el sombrero ante Jesse Eisenberg (Zombieland), el actor que da vida a uno de los cerebros más lúcidos de los últimos tiempos. Encarna a Zuckerberg en un papel impresionante, digno de cientos de estatuillas que tanto valor parecen tener. Se nos presenta como un personaje inseguro, acomplejado; con una agresividad tan eléctrica que cuesta seguirle el ritmo en las conversaciones. Es impulsivo y desquiciante, pero con un atractivo absorbente.
Tiene unas convicciones tan fijas y un amor por el trabajo tan grande, que dan ganas de salir del cine para empezar a realizar esa cantidad de proyectos que todos deseamos sacar adelante. Es Zuckerberg, y en consecuencia Eisenberg, el motor de este film tan correcto y sorpresivo.
Lo siguiente que haré – porque ya toca – es reconocer que el entretenimiento al que uno se expone viendo La Red Social es impresionante. No sólo porque la historia atraiga – que lo hace – sino por la belleza plástica de sus planos, por la interpretación de los personajes, por la gran banda sonora, por la acidez de un guión genial. He pensado, y pensaré, que si esta película hubiese nacido de un guión original como una película más de ficción, sería una auténtica obra de arte que quedaría en los anales del cine para siempre.
Sin embargo, puede que se le cuelgue el ‘San Benito’ de ser “la película de Facebook” como muchos de mis allegados apostillaron cuando les comenté, con gran placer, lo que acababa de ver en el cine. Es una trama inteligente, fuera de la órbita de la publicidad, fuera de los convencionalismos del cine fácil, fuera de la fantasía y de la necesidad de argumentos hipnóticos con sueños dentro de sueños o con personas que no existen aunque la pantalla nos muestre que sí. Aquí se nos habla sobre la vida y sus gentes, sin alardes ni recreos.
La Red Moral
Lo importante de La Red Social es que no es una película que hable sobre Facebook. Sin duda es el telón de fondo; pero esta película desenmaraña la relación entre el protagonista y sus socios, entre abogados y clientes, entre amigos y enemigos. Es la verdadera red social humana – y no electrónica – la que mueve esta cinta desde el principio hasta el final. Y nos preguntamos: ¿Vale más una idea o una amistad? ¿Vale más el trabajo o la convicción? ¿Vale más el dinero o las ideas? ¿Vale más lo malo conocido o lo bueno que (crees que) vas a conocer? La moralidad, si es que esa palabra sirve, es el tejido a descoser durante las dos horas de entretenimiento sublime a la que nos somete Fincher.
Con una reproducción no lineal, nos vemos envueltos en una trama de abogados, de litigios, de insultos y acusaciones entre los que hasta cierto momento considerábamos amigos o conocidos del protagonista. Diremos que la película se construye en base a enormes flash backs que forman parte de ese proceso judicial, en el que Zuckerberg es acusado por el otro socio fundador Eduardo Saverin (Andrew Gargfield) y por los hermanos Winklevoss (Armie Hammer hace de ambos; buen registro, sí señor) que, en resumidas cuentas, lo que quieren es dinero. Mucho dinero. Sin embargo, en el cabalgar por esos retrocesos, nos vamos encontrando con las intrahistorias de la creación, desde un cuarto en la universidad de Harvard, de la gran red social que es Facebook, y cómo las envidias y los celos, la fama y la miseria, los orgullos y los prejuicios se mezclan en un batido explosivo que acabó en los juzgados, haciendo de los amigos enemigos; convirtiendo el amor en odio, la amistad en celos.
“The accidental Billonaries”
Otro de los lados de esta cinta, ajeno a su gran despliegue audiovisual, es la veracidad de la historia que aquí se cuenta. No sabemos hasta qué punto puede formar parte la controversia generada como una campaña publicitaria que, por ahora, lo sea o no, parece tener éxito. Lo cierto es que el propio Zuckerberg no está demasiado de acuerdo con la historia aquí narrada, aunque no se pronuncia mucho al respecto, parco como es en palabras y tan esquivo para los medios. Algunos de los que le conocen afirman, no la veracidad de los hechos al completo, pero sí el reflejo que encontramos del joven creador en la cinta.
La palabra ‘real’ está muy desgastada. A día de hoy es muy complejo saber lo que es real y lo que no, cuando se observa a través de una pantalla el montaje de cualquier documento. Cuesta distinguir los trucos, los camuflajes, las farsas. La Red Social cuenta una historia basada en The accidental Billonaries, una novela de Ben Merzich, que tradujo a este ávido guión Aaron Shorkin (El lado oeste de la Casa Blanca). No es el testimonio real de la gente que aparece en la película; no es un documental. Es una cinta de ficción, basada en hechos reales. Nada más.
El revuelo que se ha montado respecto a la veracidad o no de los hechos que aquí se cuentan no hace sino aumentar el bombo que se le da a la película, mientras que en Sony se frotan las manos con esta estrategia tan bien hilvanada. Nos gustaría saber qué pasó realmente, es cierto, pero eso pasa también con cientos de películas que todo el mundo da por válidas y aglomera en su memoria como hechos científicamente probados. Hay que diferenciar, pensar, separar. Dejemos de ser autómatas y sepamos disfrutar de una película.
Os dejo con un vídeo del preestreno organizado por Blopies al que tuvimos la suerte de asistir el pasado 7 de octubre:


gran peliculaaa. m ha gustado mcho graciasss