El director de culto para muchos fanáticos del cine de terror, Wes Craven volvió a las pantallas con una historia llena de venganza, dolor y miedo. Pero esa vez lo hizo como productor de una cinta que él ya filmó hace más de treinta años. Se trata de La última casa de la izquierda, en la que actúan Tony Golwin, Mónica Potter, Sara Paxton, Spencer Treat Clark y Martha Macisaac.
La última casa de la izquierda: el argumento
La trama empieza cuando Mari y Paige, dos amigas adolecentes piden el coche para salir a pasear por Collingwood, un pueblo al que han ido de vacaciones. Cuando conocen a un chico llamado Justin piensan que han hecho un nuevo amigo, pero pronto se dan cuenta que se han metido en su peor pesadilla. Krug, el padre de Justin, junto a su novia demente y su sádico hermano secuestran a las chicas.
Mari intenta escapar y empieza a bucear en el río, pero sus captores se dan cuenta y le disparan. Le aciertan y la dejan que se ahogue. Se hace tarde y los malhechores se refugian justamente en la casa de Mari, donde son acogidos por los padres de la muchacha, completamente ignorantes de lo que le pasó a su hija.
Después de un rato, Mari regresa a su casa por sus propios medios y cuenta a sus padres lo sucedido. Aquí empieza la película y veremos cómo una familia, herida en lo más profundo, es capaz de hacer para vengar a su hija. John y Emma, los padres de Mari, desatarán toda su furia contra Krug y compañía. Queda para la anécdota de que el malo de la cinta se llame Krug, como si fuera en diminutivo de Kruger, el famoso personaje que creó Craven hace muchos años.
Detalles técnicos
Como productores junto a Craven figuran Sean Cunninggam y Marianne Maddalena. La distribución está a cargo de la multinacional Universal. Cabe señalar que “La última casa de la izquierda” es un remake de una cinta de 1972 dirigida por el mismo Wes Craven y que se actualizó bajo la dirección de Dennis Iliadis con mucha más violencia, pero manteniendo el argumento principal.
