En Tierra Hostil es una película que ha roto barreras. En el duelo por la estatuilla dorada se enfrentaba con muchos grandes, pero ha salido victoriosa sin esperarlo, con 6 de los 9 Oscar a los que estaba nominada.
En el cine no hay una regla de oro para que las películas triunfen, y En Tierra Hostil es un buen ejemplo de ello. Su directora, Kathryn Bigelow, inmersa en otro proyecto, no estaba muy convencida de dirigir esta película, y fue precisamente su ex marido James Cameron quien le convención para ello. No sabemos si se arrepiente ahora que esta pequeña producción ha dejado sin premio a su película más ambiciosa.
Superando obstáculos
La primera barrera ha sido repetida hasta la saciedad: Kathryn Bigelow es la primera mujer que consigue alzarse con el premio a la mejor dirección. Ya lo decía Barbra Streisand, encargada de entregar el Oscar: “ Por fin llegó el día”.
Y es que antes que ella sólo ha habido cuatro mujeres candidatas al Oscar a la mejor dirección, algo que en los 82 años de historia de los premios no parece mucho. Las afortunadas han sido Lina Wertmuller por Seven Beauties en 1976, Jane Campion por El piano en 1993, y Sophia Coppola por Lost in Translation en 2003.
Pero también hay que tener en cuenta los números. En Tierra Hostil ha sido el film ganador del Oscar a Mejor Película más barato, no llega a los 10 millones de euros, y también el que menos ha recaudado en taquilla, en todo el mundo se queda en la cifra de los 15 millones de euros. Si la comparamos con su principal competidora, Avatar, que costó casi 400 millones de euros y ha recaudado más de 2200 millones, convirtiéndose en la película más taquillera de la historia, la cifra parece ridícula.
Por último, cabe destacar que En Tierra Hostil es la primera película bélica que gana el Oscar en esta categoría desde 1986, cuando se hizo con el galardón Platoon. Esto hace pensar que la Academia ha superado su miedo a premiar películas que hablen de temas tan controvertidos como la guerra de Irak.
El día a día de los artificieros
En Tierra Hostil trata de ponernos casi literalmente en la piel de una brigada de artificieros en Irak pasando por varios momentos de su vida diaria, y lo hace con actores prácticamente desconocidos.
Sus miedos, sus choques personales y cómo dependen únicamente de ellos mismos y sus compañeros es la forma que tiene Bigelow de contarnos esta realidad. Nadie es de fiar en un país extraño, cualquier cosa puede estallar en cualquier momento y una bala puede atravesarte sin saber de dónde ha venido.
Técnicamente introduce elementos que no estamos acostumbrados a ver en una película de género bélico. Rodada con un estilo de falso documental, los zoom nos acercan a la acción como un soldado más, y la utilización de la cámara lenta en las secuencias de acción eleva la tensión, para hacernos ver, que en el fondo, somos seres humanos (y el ser humano tiene un límite) en un escenario que no comprendemos del todo.
