EnfrentaDos: Vietnam vs la Guerra Civil Española

A lo largo del pasado año 2008 se han estrenado numerosas películas con temática bélica, relatos sobre diferentes partes de nuestra historia más reciente, la Guerra Civil Española.

Son muchos los que han encontrado aquí una excusa perfecta para tirar por tierra, una vez más, el cine español.

Pero ¿por qué nos empeñamos en esconder bajo la alfombra sucesos que tienen la posibilidad de repetirse y que forman parte de nuestra cultura?

No podemos contestar a esta pregunta, y aunque así fuera, preferimos que cada uno saque sus propias conclusiones al respecto.

Si nos fijamos bien, el porcentaje de películas que hablan sobre la guerra civil o el régimen franquista, es infinitamente inferior a la cantidad de largometrajes que llevamos consumiendo sobre Vietnam.

¿Qué diferencia hay? En nuestra opinión, poca. Los norteamericanos encontraron un filón cinematográfico en la guerra de Vietnam y a pesar de su fracaso, se empeñan en mostrar al mundo la cantidad de esfuerzos que realizaron y los héroes que quedaron por el camino.

Heridas recientes

La diferencia que existe entre ambas es clara: las norteamericanas realizan la función propagandística propia de una situación de conflicto. Vietnam acabó, pero se sigue teniendo la necesidad de demostrar que el pueblo norteamericano salió como ganador moral de la guerra a pesar de haberla perdido; las españolas por otra parte están basadas en hechos reales o son adaptaciones de libros de éxito.

Entonces ¿de dónde surgen las críticas? La explicación es sencilla. Mientras que en la guerra de Vietnam el enfrentamiento se realizó entre países diferentes, la única versión que ofrecen las películas es aceptada casi en su totalidad por el pueblo norteamericano y europeo en general. Sin embargo, las películas sobre la guerra civil siguen levantando ampollas, no en vano el enfrentamiento que se produjo en nuestro país fue entre compatriotas. A esto podemos unir el efecto de  “la transición”, que consiguió pasar por encima de las rencillas y el dolor de ambos bandos para mirar hacia delante y crear una España sin grietas.

Desgraciadamente esto será complicado por el momento, todavía quedan supervivientes de la época, personas que acuden al cine a ver Las 13 rosas y cantan a coro el Cara al sol, a la vez que dos butacas más atrás una mujer inunda la sala con sollozos  mientras niega con la cabeza –imagen totalmente verídica sucedida en la proyección de la película en  el Palacio de la Prensa de Madrid–.

Aún nos queda mucho para crear películas de nuestro particular Vietnam.

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